Se compró un vestido amarillo de 10 pesos. Nunca se viera princesita de bosque, hada mejor vestida dentro de su cuento.
Ha habido que encontrar el amarillo, claro.
Y entonces es cuando uno comprueba que el mundo está lleno de amarillos equivocados.
Ella también sabe muy bien el amarillo que busca, que buscamos. El amarillo/amarillo. Ese amarillo pálido, y tan vivo, que está a punto de dejar de ser amarillo, y que nada tiene que ver con la etimología amargo/amarillo, y que es una etimología hepática, como todas las etimologías.
Es como cuando fuimos a comprar una malla roja, para que se bañase, le queda dulcemente agresivo sobre el pálido de su piel. Ella se asomaba desnuda desde el probador:
-Vení a ver cómo me queda, dale.
Y yo era un poste oscuro, entre las mujeres con alpargata de plástico y cadera de piedra que se quieren comprar una malla en diciembre. Y ella estaba esbeltizada en su esbeltez por la confusión de compradoras de pierna corta y llegaderos desnudos de pecho machiembrado y maternizado. Comprendí aquel día de la malla roja lo que ella tiene de más mujer y menos mujer que nosotras las demás, al mismo tiempo, y lo delgada que es su vida entre los excesivos nutrientes de las otras.
Con el vestido amarillo, poco más o poco menos:
-¿Me quedan los breteles?
-Te quedan.
-¿Me quedan los bolsillitos?
-Te quedan.
Bolsillos de frunce romántico, jaretas en la falda. Al fin la miré vestida de amarillo matinal. Yo creo que le gustaba.
A la salida, San Isidoro se puso de abrecoches para buscarles taxi a las compradoras llenas de paquetes, que otro oficio no le queda ya en este mundo y este siglo: le di un sudado billete de 10 pesos y él nos bendijo con dos dedos cuando el taxi partía hacia el calor.
Se compró un vestido amarillo y ya tenemos el amarillo en casa, cuando lo que apenas hay es casa. Es el amarillo que veníamos buscando todos, el amarillo que puede darle color a la mudanza.
En cocteles, movida, entre el homosexual de horquilla y erudición cinematográfica, entre los altos mozos de corbata lila, entre los abogados que fuman porro con boquilla, ella es la más suave sombra del verano que se fue.
jueves, 1 de mayo de 2008
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